A veces
corro
para ponerme a la cola
de los que esperan
a que les saquen los ojos.
A veces muestro mis heridas
y me pongo a mendigar
para sentir que me están mirando
y que les doy pena.
Pero la pena invisible
es un saco escondido en el doble fondo de mis entrañas
donde llevo guardado mi corazón
convertido en piedra.
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